Pomeranian dog having bath

Por María Emilia Jorge / El Nacional Venezuela

No es tan extraño ver a un perro rascarse. Ahora, si lo hace muy a menudo y empieza a presentar signos de enrojecimiento, hay que encender las alarmas. Podría tratarse de un caso de sarna.

La sarna es una enfermedad contagiosa producida por ácaros, insectos parásitos que producen diferentes afecciones en la piel. El médico veterinario Gustavo Aguilar explica que se pueden diferenciar dos tipos de esta patología: la demodécica y la sarcóptica.

El primer caso es el menos endémico, pero el más difícil de tratar. Es producido por el parásito dermodex sp, que es transmitido de la madre al cachorro a través de la lactación y se instala en el folículo piloso del animal. Este ácaro se alimenta de células descamadas y del cebo de la piel. Ocasiona, sobre todo, la caída del pelo. La aparición de la afección está relacionada con la inmunodeficiencia y el estrés, y puede ser recurrente.

El segundo caso, la sarna sarcóptica, producida por el ácaro sarcoptex scabiei, se manifiesta con mucha picazón, alopecia, enrojecimiento y, en casos graves, sangrado.

Este parásito excava túneles en la piel de su huésped mientras se va comiendo el epitelio dérmico. Por lo general, dados el sangrado y la exudación, las bacterias se reproducen más rápidamente y esto causa un problema secundario: la zona se infecta y aparecen ronchas y pústulas.

La sarna sarcóptica incomoda tanto al perro que puede impedirle comer, dormir o relajarse. Incluso puede quejarse debido a la intensidad del prurito.

 

Enfrentar al parásito

El médico veterinario Iván León aclara que todas las sarnas son dermatitis, pero no todas las dermatitis son sarna. En consecuencia, recomienda que al sospechar de alguna enfermedad dérmica en la mascota, lo esencial es acudir al especialista para descartar que sea sarna e identificar su tipo.

El tratamiento debe ser a base de endectocidas recetados a juicio del médico. Las dosis y frecuencias van a depender del paciente, del ácaro y de las causas primarias de la enfermedad, acota.

Si es sarna sarcóptica es mucho más fácil de atacar. Según León, una vez que se inicia el tratamiento, los resultados comenzarán a verse a las dos semanas aproximadamente.

El perro o el gato dejarán de rascarse y se aliviarán las lesiones de la piel. Indica que aunque la mascota ya esté curada habrá que esperar al menos un mes y medio para que se cumpla el ciclo y aparezca el nuevo pelaje.

En caso de que se trate de la sarna demodécica, la batalla puede ser más complicada.

Aguilar comenta que, como el parásito vive debajo de la piel, no es sensible a productos tópicos. En estos casos lo que se hace es tratar al perro vía oral o mediante inyecciones, con mucho monitoreo médico para ver la evolución del animal.

Ambos expertos advierten del cuidado que debe existir con las inyecciones de endectocidas. Hay razas que son alérgicas a sus componentes y podría ser contraproducente. Los collie, border collie, viejo pastor inglés, chow chow, husky siberiano, rottweiller y sus mestizos son algunos de los que pueden verse afectados con este tipo de tratamiento.

 

Prevención

Lo ideal es que el perro o el gato no lleguen a padecer esta incómoda enfermedad, por lo que los veterinarios recomiendan seguir una serie de pasos muy sencillos que ayudarán a evitar la sarna. Lo principal es acudir al control médico periódicamente. Luego hay que impedir que una mascota sana se acerque a un animal enfermo, pues los ácaros son insectos que pueden moverse de un lado a otro.

La frecuencia de baño debe ser más bien baja. León asegura que un baño cada mes o cada dos meses es suficiente.

Si bañan mucho al perro se elimina la capa protectora de la piel y el pelo. Entre menos se asee, mejor. También recalca la importancia de la alimentación: lo correcto es darle fórmulas concentradas, hechas a la medida de su tamaño y edad. Evite la comida casera.

Un factor que puede desatar la sarna es el estrés. Es imperativo mantener a los perros alejados de situaciones que puedan desencadenarla. Estas condiciones van desde el espacio en el que viven hasta la suficiente compañía humana. El monitoreo, los raspados de piel y el uso de collares medicados para la prevención de parásitos de piel son otras recomendaciones que aporta Aguilar.

http://www.elnuevodia.com/lasarnacomoatacarestamolestadermatitis-1497991.html